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Hace unos días escuchaba en la consulta a unos padres de familia que me decían que ya no recuerdan cómo era la paz en su hogar. Su hijo adolescente ha sobrepasado el límite de lo tolerable. Ellos no tienen idea de qué sucedió

Les explicaba que el objetivo de la adolescencia es que nuestros hijos logren independizarse de los padres, pero muchas veces los padres obstaculizamos este proceso.

Su rebeldía no es solo una acción sino una reacción hacia la persona o institución de la que se está defendiendo. Esta no aparece de la noche a la mañana, se forja con el tiempo. En ciertos casos es un comportamiento aprendido con la intención de conseguir lo que se desea; en otros, un profundo llamado de atención.

¿Qué medidas de prevención debemos tomar?

1. Respete el ciclo evolutivo de su hij@ y evite tratarl@ como niñ@ a pesar de que tenga 15, 16 o más años. La infancia termina a los 12 y necesitan tener derechos y obligaciones acordes con su edad.

2. Aplique castigos proporcionales con el delito: Deben tener tiempo lógico de duración y vivirse sus consecuencias.

3. Motive gradualmente a la independencia.

4. Sea claro en lo no negociable: no consumo de drogas, no violencia física ni verbal, respeto a la intimidad, que son normas básicas de convivencia familiar.

5. Manténgase firme en sus principios.

6. Aprenda y practique habilidades de comunicación: no juzgue ni acuse; aconseje y escuche.

7. Recuerde que están en una constante búsqueda de identidad. Por tanto, lo más común es rechazar las opiniones de los padres y valorar la de los amigos.

8. Afronte con claridad temas impactantes: sexo, drogas, alcohol, entre otros.

9. Los adolescentes pasan por una época de cambios y contradicciones. Entienda y no abrume con expectativas irreales, como “será el mejor de su clase”, “estará castigado hasta el fin del periodo lectivo”, etc.

10. Programe momentos de calidad juntos fuera del diario vivir. Procure que existan ratos de camaradería para compartir con libertad.