Últimamente estoy recibiendo en la consulta a varias personas, en exclusiva mujeres, que  me manifiestan que inesperadamente y  sin causa aparente, empiezan a sentir un miedo intenso, o a pensar que algo horrible va a suceder o incluso miedo a morir, acompañados de síntomas como: dificultad para respirar, dolor en el pecho, palpitaciones, sudación, temblores, sensación de mareo e inestabilidad, hormigueo, nauseas y malestar abdominal.

Por lo general, las crisis duran entre 10 minutos y media hora. Y suelen repetirse ocasionándoles una gran limitación en el desarrollo de las actividades diarias debido a la ansiedad que causan y al miedo a padecer nuevos episodios.  Muchas personas que lo padecen, presentan además múltiples y variados temores entre estos: miedo a abandonar el hogar, miedo a quedarse solo o miedo a encontrarse lejos del hogar en situaciones en las que se sientan atrapados, molestos o indefensos, lo que se denomina AGORAFOBIA.

Según la OMS el  “Trastorno de pánico” afecta al 1,5-3,5% de la población mundial, son más frecuentes en mujeres y suelen comenzar en la adolescencia, aunque a veces se presentan en personas de mayor edad.

Las causas exactas del trastorno de pánico se desconocen. Los factores genéticos  y los mecanismos de herencia pueden jugar un papel esencial en su desarrollo así como las vulnerabilidades psíquicas del individuo.

Algunos autores sostienen la influencia de largos períodos de estrés en su aparición y nos explican que cuando se está cansado el cerebro produce lactato de sodio o dióxido de carbono, cuando aumentan los niveles de estos, el cerebro cree erróneamente que se está asfixiando y envía señales para aumentar la tasa de respiración para conseguir más oxigeno y aquí se desencadena un ataque de pánico.

El incremento de este padecer en nuestra sociedad me lleva a reflexionar que es necesario que en el ambiente mejore la seguridad, el transito se regule, la población tenga acceso a mayores espacios para realizar deportes al aire libre y promover una cultura de prevención en Salud Mental ya que por lo general las personas cuando ya están viviendo el trastorno es cuando buscan ayuda, recordemos que una buena Salud Mental es generadora de bienestar social y productividad.