La edad a la que los adolescentes son considerados adultos ha fluctuado en la historia, dependiendo de las necesidades de la sociedad: económicas, laborales,

Los adolescentes pueden estar al nivel cognitivo de un adulto, pero ser desafiados en la regulación de sus emociones y en su desempeño ejecutivo. Las exigencias de la vida moderna, incluyendo las presiones de las redes sociales, sugieren que expandir nuestra idea de la adolescencia podría ayudar a los jóvenes.

El doctor John G. Cottone, psicólogo y profesor de la escuela de medicina de la Universidad Stony Brook (Nueva York), dice que los adolescentes llevan mucho tiempo necesitando ayuda, pero que la pandemia actual lo ha evidenciado aún más. Según él, es tiempo de revisar el concepto de adolescencia, para que esta entre a una nueva era.

Aunque se ha admitido desde hace algún tiempo que los chicos desde los 15 años pueden tener una capacidad cognitiva casi adulta, la investigación en neuroimágenes sugiere que el cerebro continúa desarrollándose hasta la mitad de la tercera década de la vida.

Las últimas áreas en desarrollarse son la corteza prefrontal y los circuitos estriado-corticales, responsables de la capacidad de una persona para hacer planes, tomar decisiones, solucionar problemas, controlar su conducta y regular emociones.

Los legendarios 18 años

En nuestro país, la mayoría de edad se sitúa en los 18 años (edad apropiada para iniciar el servicio militar, un referente internacional de la adultez), aunque eso es relativo cuando se trata de hitos como el sufragio y los permisos de conducción.

La psicóloga clínica Sonnia Navas Gafter dice que la idea de que un joven de 18 años está listo para enfrentarse al mundo, a la vida laboral y a la independencia, no es real. “Ese joven está todavía en una fase de su desarrollo, y necesita tiempo, acompañamiento, orientación”.

Es una edad en la que se toman decisiones vocacionales y profesionales. “Hay que tener muy en cuenta que la madurez emocional, el desarrollo hormonal y la actividad cerebral en ese momento están en un estado de cambio”.

Las neurociencias, corrobora Navas, han demostrado que el desarrollo cognitivo de los jóvenes continúa más allá de los 18 años, así como su madurez emocional y la imagen que tienen de sí mismos. “Inclusive, se habla de que habrá evoluciones hasta que la corteza prefrontal del cerebro se desarrolle completamente”.

El tema cubre muchas áreas, señala la especialista. Emocional, hormonal, neurológica, aptitudinal, todo gobernado por el cerebro. Sin embargo, el aspecto familiar y social son también muy fuertes. “No podemos cerrar los ojos; estamos viviendo una época en que los padres están infantilizando a los jóvenes. Se ve muy frecuentemente que hombres y mujeres en los 30 aún viven en el hogar familiar. Por mucho tiempo se ha pensado que era por razones económicas. Pero a más de esto hay una especie de pérdida de aspiración a la independencia”. Esto último vuelve la situación más compleja.

Una cosa es que alguien esté en casa de sus padres porque está pagando una maestría o un carro, colaborando económicamente con la familia, como un adulto. Pero cuando alguien no aspira a la independencia, difícilmente alcanzará la adultez.

Sonnia Navas Gafter

“No podemos esperar que un chico de 18-20 años tome decisiones como un hombre de 30, pero parte del trabajo de la familia es ayudarlo a seguir los procesos para alcanzar la madurez, y motivarlo a que alcance la independencia”.

Si esto no ocurre, la falta de autonomía impactará las otras áreas de la vida. Un joven sobreprotegido, por ejemplo, suele tener tendencia a no ser productivo.

¿Cuándo está la persona lista para convertirse en adulta? Esto se forja poco a poco y depende muchísimo de que quiera y desee adquirir independencia. Por tanto, Navas afirma que no es tan simple como aceptar que la adolescencia durará hasta los 25 años. Hay que verlo como una etapa de crecimiento sostenido, no como la extensión de un comportamiento juvenil. “Podría ser un riesgo. Es más útil pensar en modos o procesos”.